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miércoles, 3 de abril de 2019

El apagón, la oscuridad primitiva.

Es marzo, es once, es Venezuela. A las siete de la mañana de este día todavía un porcentaje del país se mantiene a oscuras, tanto, que se han suspendido las actividades académicas y laborales en todo el territorio nacional.
Todo, consecuencia de la interrupción del servicio eléctrico desde el jueves anterior a poco menos de las cinco de la tarde, momento desde el cual muchas de las zonas apagadas no han recibido ni un minuto de servicio, como el estado Zulia, durante un intento de restitución del servicio que ha resultado espasmódico a lapsos promedio de unas diez horas de sí contra otras tantas de no.
Si bien es cierto que este ha sido un apagón record, también es verdad que este evento es solo un escalón más en las ya consuetudinarias fallas del servicio.







En Venezuela tenemos un generador de energía hidroeléctrica de los más importantes del mundo, lo llamamos Guri. Fue proyectado en el extremo sudoriental del territorio y destinado a proveer de electricidad a las llamadas empresas básicas de Guayana, que en la transformación del hierro (minería) en aluminio y acero (industria suderúrgica) requieren de un inmenso, y digo inmenso, consumo de energía eléctrica. Si de esa generación, luego de su consumo primordial, quedaba algún excedente, se transmitiría al resto del país y hasta se exportaría, a Brasil por ejemplo, como de hecho sucedía en los tiempos en que, tanto Guri como la siderúrgica, funcionaban a plenitud.

Con el correr del tiempo, por razones objeto de otro artículo, la siderúrgica bajó su producción casi a cero y Guri por su parte fue perdiendo la operatividad de varias de sus turbinas.
Por otra parte, el resto del país se alimentaba de energía eléctrica desde generadores de sistemas termoeléctricos algunos e hidroeléctricos otros, según la geografía, y en conjunto constituían el Sistema Eléctrico Nacional. Sistema este que contaba con reservas de contingencia, que en casos extremos de fallas como la presente, recuperaban el servicio en un máximo de dos horas llevando a cabo trabajos con protocolos establecidos para emergencias y ni de lejos consideradas como acciones heroicas.

Pues de la misma manera en que Guri perdió la operatividad de sus turbinas, el Sistema Eléctrico Nacional perdió paulatinamente operatividad y se fue "acostumbrando" a depender del suministro de Guri, que ahora, sin la solicitud de las empresas básicas y aun trabajando a bajo porcentaje de su capacidad, era puro excedente.

Esquema grosso de nuestra expresión
"Un solo cable desde Guri"
Es así como se estableció, digámoslo coloquialmente, un solo cable desde Guri, en el extremo sudoriental del país, hasta Táchira o Zulia en el extremo occidental opuesto. Eso trajo como consecuencia que cualquier alteración en la generación o en la distribución produjera interrupciones de cierta duración en regiones determinadas, particularmente en las más alejadas del origen en Guri, en caso de generación, o en las más cercanas a la perturbación en caso de distribución.
Decíamos que es un escalón más en los ya consuetudinarios fallos eléctricos en todo el país. En el año 2010 ya se decretó una emergencia eléctrica, tan lejos como que Hugo Chávez vivía, y esa circunstancia permitió que el dinero asignado, que en tanto emergencia se adjudicó sin licitaciones y, por lo visto, sin seguimiento y control, se consumiera en plantas termoeléctricas y otras modalidades (se habló de barcos generadores para hacer, supongo, cabotaje itinerante de suministro) que luego supimos que eran equipos de segunda mano, facturados como nuevas y con sobreprecios considerables. Y allí están, solo que no funcionan, o no se instalaron, o sí, pero se abandonaron y muchos etcéteras.

Para los responsables de este servicio, para su imagen y sustentabilidad de su discurso quiero decir, no es lo mismo que no haya electricidad en una región, o dos de ellas, que solo afecta directamente a sus habitantes mientras el resto de la población le parecerá muy malo pero lo percibe, inevitablemente, como lejano, no es lo mismo, decía, que un apagón en más del 90 por ciento del país que hace inocultable y pone en conciencia de los ciudadanos en pleno y en simultáneo, la tragedia que supone no contar este servicio como consecuencia de la mala gestión sin atención de presente ni previsión de futuro.

Y es aquí donde estamos, perdiendo vidas siempre valiosas, perdiendo medicamentos que no sobran por cierto, perdiendo comida que tanto cuesta adquirir...

Las respuestas de Nicolás Maduro y su gente se circunscriben a un discurso épico-romántico de "venceremos el ataque hartero a nuestro sistema en esta guerra eléctrica del imperio" mientras que el ciudadano está esperando, ya no razones, ya poco importa, sino información técnica de logística y tiempos para certidumbre y comprensión de la situación. Por el contrario lo que se percibe es un auténtico desconocimiento de la magnitud del problema que tienen entre manos cuando en un primer momento el ministro a cargo ofreció solución en tres horas y ya estamos en el cuarto día... y el ministro por cierto, no ha vuelto a hablar.
La situación real es que, en vista de que la alteración, producto de un incendio muy cerca de Guri (generación) dejó fuera de servicio a la totalidad del país, cada estado o región deberá tratar de solventar con las subestaciones mal mantenidas o abandonadas, como ya dijimos, y "repartir" lo que haya de generación local, con criterio de prioridades que ojalá sean sensatas. Así hasta la reparación definitiva del accidente en Guri.
Termoeléctricas de Mérida. Inauguradas en 2010.
Abandonadas en 2012. Desmanteladas en 2016.
Imágenes actuales.


Un ejemplo, Caracas logra producir, con estos sistemas alternos en funcionamiento algo como 700 unidades (Mega Vatios, creo) mientras que el requerimiento es el triple, por lo cual esos 700 se van racionando y poniendo y quitando alternativamente en unas zonas u otras. Las malas lenguas dicen que priorizan los barrios populares, más por miedo a revueltas que por consideración de los desfavorecidos eternos, matando dos pájaros de un tiro al dejar así urbanizaciones tradicionalmente opositoras sin el servicio por tiempos mayores. Bueno, esto es Caracas que en ese sentido es la consentida. Siempre se ha temido a las reacciones de la capital. En estados del interior del país, donde los accesos a subestaciones son más intrincados y los abandonos más evidentes, obviamente la situación es mucho más apremiante.

Recuerdo en los primeros compases de esta tragedia al presidente Chávez, en el mismo plan épico pero desde el paternalismo populista, que aún hoy no sé si era cinismo o ignorancia pero, al final, definitivamente demagógico, declarar que si había que parar la siderúrgica y traer toda la energía de Guri a Caracas y al resto del país, pues "yo paro la siderúrgica. Primero está el pueblo" Digo que ignorancia o cinismo porque lo que realmente estaba detrás de semejante declaración era el ocultamiento de la necesidad de utilizar un recurso concebido para otro fin (Guri-Siderúrgica) por falta de planificación del recurso correspondiente. Además de que creo recordar que la siderúrgica ya estaba técnicamente parada en ese momento, en cuyo caso era definitivamente cinismo.

Parafraseando el dicho aquél: De aquellos apagones vienen estas oscuranas.

Tenemos la capacidad técnica, pero está del lado que no le gusta a Maduro y su gente, tenemos la capacidad instalada con unos jugueticos, que si bien están abandonados, visto lo visto, serían de relativa fácil recuperación. Eso es dinero, que también se puede obtener, solo que habría que ponerlo en manos diferentes a las que acabaron con las asignaciones referidas a la "otra emergencia" que es esta misma.
Escuchaba a un locutor de radio en "operativo especial por la emergencia eléctrica" muy condescendiente para mi gusto, decir: "Oremos para que el servicio eléctrico se restablezca pronto". Que me disculpe la gente de fe, pero se ora ante un desastre natural, ante una enfermedad. Esto de la electricidad entra en el ámbito del libre albedrío. Esto ha sido una decisión de humanos y es aquí, con los pies en la tierra que hay que solucionarlo.

De no ser así, nuestra oscuridad ya no será una metáfora.


Nicolás Baselice Wierman.
@nbaselice en twitter
Instagram @nbaselice
Marzo 2019.

jueves, 18 de octubre de 2018

Porque ser como tú eres, sólo tú lo puedes ser.

Junta de Gobierno - Octubre de 1945










A los que llegaron tarde:

En 1945 en Venezuela fue derrocado el Gobierno del momento el 18 de octubre, tal día como hoy.

 A decir de Rafael Arraiz Lucca, escritor e investigador de nuestra historia “comenzó un cambio decisivo en Venezuela. Un gobierno de facto instituyó constitucionalmente la democracia, y las mujeres votaron por primera vez para elegir diputados, y luego al Presidente de la República. Es la fecha axial de nuestro siglo XX.”…

Afiche de campaña de
Eduardo Fernández
Era 1990. Mi amiga Marisabel oriunda de Bolivia y (Según se oía en su casa) descendiente de la sangre azul de ese país, cumplía años en esa misma fecha. Casualmente era la fecha de nacimiento de un político de centro derecha , copeyano para más señas (Del partido COPEI) Eduardo Fernández quien se hacía llamar el tigre




Presidente Rómulo Gallegos
derrocado el 24 de noviembre de 1948


Yo bromeaba con mi amiga a propósito de esa coincidencia de fechas desde el conocimiento de causa. Yo había nacido un 24 de noviembre que era la fecha de otro golpe de Estado en el que se derrocó el primer gobierno  elegido en las urnas, resultado de los hechos descritos arriba. 


Octavio Lepage 1923 - 2017
Pero además era el cumpleaños de un adeco (del partido Ación Democrática) que el estar en el Gobierno lo hacía antipático y de mala prensa. Razón suficiente para ello en estos lados del mundo. En fin, que la raya de cumplir años el mismo día que el Tigre, quien por lo menos era simpático, podía ser peor, y lo era, al compartir fecha de nacimiento con Octavio Lepage el adeco-Ministro mala uva.

Ese día salíamos de casa a la celebración de mi amiga pero antes le escribí este divertimento y hoy, a propósito de la fecha patria y de una cierta nostalgia que me rodea por estos tiempos, quería recordarla y de nuevo dedicárselo, esta vez en singular y en primera persona: a la Marisabel donde quiera que esté.

(La dedicatoria original iba en plural porque todavía había quien me soportara 24 por 7 los años que pudiera. Hoy no hay.)



Ser como eres
sólo tú lo puedes ser.

                                               Para nuestra amiga Marisabel  18101990.

Hoy hace 45 de aquél del 45
cuando los adecos ya eran
y Hitler ya no podía,
ni aun queriendo, ser lo que era.

El que no siendo y fue tigre
sólo comenzaba a ser
hacía cinco años apenas.

Tú aún ni pensabas en ser
cuando en el 45
ya todos eran lo que eran,
y lo que es peor, hoy día,
muchos de ellos son aun
peor de lo que antes eran.

Después de 45 de aquél del 45
el 18 es el 18
pero si es del 10 es más.
Es el golpe del 18 del 10 del 45
Llamado Revolución
por eso de que quien gana
escribe lo que recuerda
como mejor le convenga.

Es el cumpleaños de Eduardo
que hoy es de medio cupón.
También el de Manuelito
que son poquitos, poquitos.

Pero también es el tuyo
Infanta Marisabel
que aunque le falte el otrora
tú igual lo podrías ser
porque ser como tú eres
sólo tú lo puedes ser.

Infanta ya no eres tanto.
Tal vez es cierto. Tal vez.
Pero en cuanto a las virtudes
Intactas o casi intactas,
dependiendo de cuál sea,
sólo es una virtud más,
sólo es una virtud menos.
Pero eso sí que no sea
una virtud más o menos.

Los años no son 50
como los del tigre Eduardo.
Tampoco 45 como los del golpe aquél.
Son bastante menos, sí,
lo cual dice que te queda
una vida por delante.

Pero cuidado mi niña
que aunque no quiero decir,
como el eufemismo aquél,
que eres, con el perdón,
“una mujer con pasado”
Tienes que reconocer,
Y esto es cierto, ya verás,
Que aunque no quieras ya tienes
Una vida por detrás.


Caracas-Venezuela, octubre 2018.
(texto original de 1990)


Nicolás Baselice Wierman.

martes, 7 de junio de 2016

La herencia de El Gigante



A tres años del fallecimiento de Hugo Chávez tres meses después de pedirnos  elegir a Nicolás Maduro en caso de alguna eventualidad incapacitante, “sobrevenida”, está todavía en proceso la apertura de su testamento. Aunque en un primer momento sus albaceas parecían tener claro lo heredado, no dejaba de llamar la atención el hecho de que los haberes parecían solo de categoría intangible casi mística.

El hecho es que con el paso del tiempo vamos descubriendo que la ideología chavista no era más que las ideas de Hugo Chávez, vale decir, sus ocurrencias. Si revisamos en retrospectiva, solo las seguidas de cerca por él mismo llegaron medianamente a término. Hoy sin ideología, sin hoja de ruta, comienzan a verse las contradicciones en los actuares -que no actuaciones- de sus herederos. Si ya el esquema es probadamente fallido, la incapacidad para el cargo (Manifestada, por cierto, por el propio encargado cuando se estrena diciendo no haber deseado nunca semejante responsabilidad) lo ha convertido en un absoluto caos. Sucede que la acumulación de errores, y postergación de decisiones desde la óptica de que los presupuestos lucían infinitos, comienzan a mostrar sus consecuencias, digamos que post morten, muy convenientemente para el prestigio del Comandante desaparecido, no así para el de sus deudos.

 Ciertamente los problemas que encara Nicolás Maduro son consecuencia de las políticas, o más bien,  reactivas estrategias económicas del gobierno de Hugo Chávez, llevadas a cabo, casi siempre, con objetivos electorales puntuales.

En el año 2011 se aceleró un programa de gasto público con el fin de conseguir respaldo de los votantes que, viendo una cierta acción tangible de gobierno, no dudaran, en algunos casos, y en otros, defendieran sus propias prebendas con el voto en 2012.



El presidente Chávez no dudó en comprometer a futuro los ingresos del Estado. Qué otra cosa era, por ejemplo, el Fondo Chino sino la obtención y utilización inmediata de dinero fresco que pagaríamos a futuro con petróleo. Pues ese futuro llegó y henos aquí, endeudados, sin acceso a créditos nuevos, secuestrados económicamente por China que, como en el feudalismo, nos dan “tickets” para que gastemos en su patio. Ya no en metálico sino en “peroles” para, por ejemplo, “casas bien equipadas” o individualistas taxis                                                                                     para alimentar una colectivista Misión Transporte (?)

 
Las empresas productoras de lácteos, grasas, harinas, café, cementos, etc, están en un mínimo de producción o improductivas luego de las expropiaciones.
Los niveles de producción agrícola, pecuaria e industrial han convertido lo que era

autoabastecimiento y hasta exportación, en extrema dependencia de las importaciones. Todo como consecuencia del llamado programa de rescate de tierras y toma de empresas, pero sobre todo, por el gran negocio que supone la importación para quienes tienen acceso a ese dólar preferencialísimo que ha llegado a ser hasta 170 veces menor que el de la calle.

El ya decano mutante control de cambio ha distorsionado nuestro intercambio comercial internacional a un grado tal que hemos tenido hasta tres tipos de cambio oficial simultáneamente más el paralelo que es el único constante y siempre al alza, que si lo solapamos con esa suerte de decreto de prohibición de la inflación: la Ley de Precios Justos, nos muestra una colección de anaqueles vacíos o a medio surtir junto con unas persistentes y crecientes colas de consumidores  humillados.(Remember Zimbabwe).

La inseguridad se enseñorea y hace que el 2014 comience con un cruel asesinato, otro entre tantos, pero que convierte en dolientes a casi todos los venezolanos dada la popularidad, juventud, significado y belleza de la víctima. Y así amanecía el año, continuación de la primera quincena del diciembre previo que registraba el ingreso de más de 250 cadáveres en la morgue de Caracas.
Esa misma inseguridad que hizo razia en las aulas de varias de nuestras universidades en groseras acciones comando muchas de ellas, llevó a la calle al movimiento estudiantil en San Cristóbal y de allí a Caracas. Sumando a su paso otros sectores de la sociedad, cada uno con válidas razones para protestar, derivando al final en lo que se dio a llamar La Salida. La respuesta del gobierno de Nicolás Maduro, y esta sí es de su propia cosecha: represión pura y dura, oficial y paraoficial, sistemática y perversa y siempre ensalzada desde la presidencia. Resultado: más de 40 muertos, cientos de procesados, muchos de ellos torturados, muy jóvenes en su mayoría, que ponen en el currículo de Maduro su Tlatelolco particular.

Si la mención de Tlatelolco le parece exagerada piense en el desarrollo de la normativa universal de defensa de los Derechos Humanos desde 1968 hasta hoy y se dará cuenta de que esos más de cuarenta fallecidos durante la represión es  hoy una barbaridad equivalente. Pero podríamos sumar más adelante -2015- las víctimas de una Operación de Liberación del Pueblo (OLP) que como elefante en cristalería entrará en los barrios populares en busca de delincuentes puntuales, pero arrastrando en ello, en cantidades de records históricos, a inocentes y viviendas con abusos al extremo de pérdida de vidas inocentes. Cosa que, en justicia, hablando de herencias, Hugo Chávez nunca hizo, ni de lejos, afincado en sus convicciones.

Al cierre de 2014 éramos muchos y la abuela nos trajo la noticia de la caída de los precios del petróleo. En su anciana sabiduría nos dijo: “de tanto invocar la muerte, se hizo presente” y de tanto presupuestar a 60 llegó el precio justo. A esta fecha el precio del barril ronda los 40 dólares. Viene en ascenso fluctuante luego de haber tocado los límites del costo de producción.  Esto como consecuencia del desarrollo de técnicas de explotación de ciertos crudos en Estados Unidos principalmente, gracias, justamente, a los altos precios de los últimos años. El gobierno venezolano entiende esto como una conspiración internacional contra Venezuela lo que demuestra un gran ego solo comparable con la gran estupidez que supone si, como sabemos, Venezuela aporta apenas el 7% de la producción mundial de petróleo pero además durante el mismo período podría haber aprovechado para los tiempos de baja que no es nada extraño en el mercado petrolero.
Este descalabro administrativo llamado por el Gobierno “Guerra económica”, es una confrontación, por cierto, de un solo ejército que además controla todos los pertrechos y paradójicamente pierde, según lo evidencia  las declaraciones del Ejecutivo, las colas en los comercios y la ausencia de productos.

El inquilino de Miraflores solo ha mostrado talento para atacar las consecuencias pero parece no entender las causas.

Así llega el 2015, con los indicadores de inseguridad en número de homicidios y económicos, en términos de inflación sin ninguna mejoría, por el contrario, en franco ascenso y el agravante de la situación política. Así tenemos acusaciones, ya algunas internacionales, de violaciones de Derechos Humanos, denuncias en primera persona de torturas en sitios de confinamiento tales como la llamada “Tumba” que no de gratis lleva su nombre dado que está  a unos cuantos metros por debajo de la céntrica avenida caraqueña donde se encuentra.





En el horizonte de ese año aparecen las elecciones para la Asamblea Nacional, oportunidad de medir fuerzas, evento trocado en válvula de escape para las tensiones sociales. Solo eso explicaría la inmovilidad de los ciudadanos ante tanta humillación al momento de adquirir los artículos y alimentos de primera necesidad. En ese sentido se dictan normas de permitir la compra de esos  rubros en día (sí, singular) específico de la semana según el número del carnet de identidad, control biométrico del consumidor a través de dispositivos captadores de huellas digitales según base de datos del Consejo Electoral contrastando con el marcaje de personas en los brazos con marcadores indelebles mientras hacen colas.



La deriva autoritaria del gobierno se va haciendo cada vez más evidente en actos como juicios sin derecho a defensa de líderes de la oposición política, encarcelamiento de líderes en cargos de elección popular, cierre de fronteras sin justificación ni consulta, encarcelamiento de encargados de establecimientos comerciales en los que se formaban colas para compra de alimentos, la  obligatoriedad de vender productos a unos precios que ni las cooperativas financiadas por el gobierno podían soportar.

Alcanzamos el 6 de diciembre de ese 2015, fecha de las esperadas elecciones legislativas, por una Asamblea que estará dos años más que el actual Poder Ejecutivo y el descalabro del gobierno es total. No solo las pierde sino que lo hace quedando en minoría por debajo de las dos terceras partes que alcanzan sus adversarios, lo que les permitiría, a éstos, legislar con gran capacidad de producir cambios en otra dirección… pero el tema no es legal, es político.


De inmediato el gobierno empieza a operar echando mano de los recursos que tiene o que le van quedando, que no son pocos. Arbitrariedades en los últimos días de la legislatura que culmina, amén del uso desembozado del resto de los poderes públicos que controla, como se verá en 2016.
Es apenas junio de 2016 y el choque institucional entre la Asamblea Nacional y el resto de los poderes bajo el control gubernamental, no solo copa el centimetraje de la prensa impresa que va quedando, sino que hace parecer de segunda importancia el desabastecimiento, ya en casi en el 90%, de rubros básicos, la continua caída del poder adquisitivo de un sueldo nunca mejor llamado mínimo, compuesto en un 65% por bonos que no dejan ninguna huella en la historia laboral del trabajador. Sueldo que queda largo por debajo de la compra de carne, pollo, legumbres, verduras y lácteos para 30 días en caso de conseguirlos. Dicho de otra manera: con el billete de más alta denominación en Venezuela hoy solo se compra un huevo de gallina.


Pero el régimen se sabe con fecha de caducidad. Está la figura del Referéndum Revocatorio, posibilidad establecida en la Constitución para retirar del cargo a un Presidente en la mitad de su ejercicio. Están las elecciones de gobernadores a final de 2016 que significará un seguro deslave de la fuerza regional del gobierno, y así lo percibe hasta el mismo partido oficialista, por lo que pone trabas al referéndum revocatorio que tampoco ganaría. Y por último están las elecciones presidenciales en 2019 en las que Nicolás Maduro seguro no irá a la reelección aunque la ley se lo permite. ¿Muy lejos? Después de 17 años no parece tanto si no fuera por lo apremiante que se hace la situación de penuria a la que se suman cada día mayor número de venezolanos y a los muertos irrecuperables por la falta de medicinas de todo tipo. La reciente muerte de un niño de ocho años que pocos días antes manifestaba en la calle pidiendo medicina para su tratamiento contra el cáncer con un cartel y acompañado de su abuela, será una carga muy pesada sobre la historia de Maduro en tanto “hijo de Chávez” como le gusta decirse.

Dicho en términos de herencias y emulaciones, si Hugo Chávez tuvo su Franklin Brito, Nicolás Maduro tiene hoy su Oliver Sánchez.

Últimamente el régimen luce arrinconado. Una muestra es el Decreto de emergencia económica prorrogado ilegalmente de una vez hasta fin de año. Absurdo, a no ser por la posibilidad que da de  desconocer la constitución en su totalidad y los procesos de control de gastos y licitaciones en particular. Que no sorprendió a nadie, es verdad, pero tampoco atemorizó –aparente objetivo inicial- a los diarios reclamos de calle en manifestaciones convocadas o espontáneas y pasó en una semana a amenazar con decretar el Estado de Conmoción Interna, estadio superior del Estado de Excepción, ¿Último recurso ante la imposibilidad de la gobernanza?

Hoy el gobierno de Nicolás Maduro no tiene dinero, ni alimentos, ni medicinas, ni servicio de electricidad constante, ni ideas. Huye hacia adelante a una velocidad tal que se encuentra con sus propios mitos: saqueos a diario como aquellos "fundacionales de la revolución" del caracazo de 1989. Lo que sí tiene es un partido lleno de muchos detractores que lo acusan de derrochar el legado del Comandante Supremo. Las noticias internacionales tampoco lo consuelan. Tradicionales socios políticos tan importantes como Brasil y Argentina cambian de signo político, en Bolivia se comienza a perder elecciones, en Ecuador parece que se desecha la posibilidad de una reelección, el CARICOM que parece apostar a la ética, Cuba de amores con los Estados Unidos con la “penetración imperial” de los Rolling Stones hasta Coco Chanel, el Papa que le escribe al presidente y el gobierno venezolano que no le responde y no recibe a su Canciller, hasta rematar en la carta del Secretario General de la OEA al presidente de Venezuela, donde se ahorran todas las formas de la diplomacia tradicional. Si fuera poco, está lo de la doble nacionalidad del presidente, hecho que no puede resolver con su poder interno porque depende de tribunales en el extranjero y cuando todo termine, sabe que tendrá que dar la cara por esa circunstancia.

Hace unos días Nicolás Maduro en una transmisión televisiva durante una reunión con su partido, regañó a un militante que, aparentemente, pretendía hacerle llegar un “papelito”. La reacción del presidente fue tan desmesurada en tono de voz y groserías mediante que solo puso en evidencia a un sujeto con los nervios muy alterados, fuera de control y, ¿por qué no? asustado. El devenir de sus años de gobierno podría explicarlo.



Lo dicho, a tres años del fallecimiento de Hugo Chávez, parece que a los herederos de El Gigante le están creciendo los enanos.

Nicolás Baselice Wierman.

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Caracas, Junio 2016.


sábado, 5 de diciembre de 2015

Gobierno sin huevos, o ¡Qué huevo con este gobierno!

Una de las últimas ocurrencias de nuestro ya largo gobierno de más de tres lustros ha sido el retiro de los expendios de la última proteína que, los venezolanos, podíamos adquirir sin sentir que estuviéramos en una suerte de tráfico de sustancias ilegales: los huevos.
Ciertamente el clásico cartón de huevos, empaque de embalaje ovomorfo de 30 unidades, había llegado a un precio insólitamente alto pero también es verdad que no hay producto que se escape de esa ecuación.  ¿Cómo podría ser con una inflación anualizada que hace ya rato que alcanzó los tres dígitos?
Pues bien, resulta que nuestro Presidente, el inefable Nicolás Maduro, decretó (aunque en rigor quien dio la cara fue el Vicepresidente) decretó, decía, la rebaja inmediata del precio final de los huevos por debajo del 50%. En el más puro estilo Robert Mugabe de  Zimbawe como referimos hace ya algún tiempo.

Esto de maniatar la economía a fuerza (o a la fuerza) de decretos es un vicio equivalente a negar la ley de gravedad. Ya en Venezuela y en el mundo se sabe que la economía es terca, que se autoregula, que es como una cama de agua, que puede ser muy divertida si entendemos su lógica del equilibrio, de lo contrario, amanecemos en el piso y sin compañía.

El más iletrado de nuestros conciudadanos supo de inmediato que el producto desaparecería al día siguiente y enseguida surgieron las filas de personas en cada expendio de huevos para llevarse toda la cantidad que pudiera porque sabían que no habría reposición. Pero parece que las mentes que tomaron esa decisión los pilló por sorpresa y es que estando a escasas tres semanas de unas elecciones parlamentarias, convertidas, por obra y gracia de nuestra circunstancia política, en un plebiscito de aprobación o no de la gestión del Presidente, agregar una carga más a la ya dura cotidianidad alimenticia de los electores, es un absurdo a toda carrera.

Resulta paradójico que un Gobierno que no ha tenido el coraje (o los huevos dirían algunos) de tomar medidas económicas por no traicionar su credo, por ser prisionero de sus propios mitos y al final por un temor patológico a perder apoyo, sea precisamente con el episodio de los huevos que pone en evidencia un condensado de sus errores y posibles rectificaciones.

Me explico. Agotada la existencia del producto en dos días, el Ministro correspondiente y el Vicepresidente conversaron con los productores avícolas para escuchar sus reclamos y argumentos acerca de la imposibilidad de vender el “cartón” en el precio regulado. Le explicaron a los funcionarios que el alimento para las gallinas no era de fácil adquisición. Que la empresa de monopolio gubernamental AgroPatria no siempre garantizaba el suministro del alimento a tiempo y que como los animales no saben esperar, había que conseguirlo aunque fuera al precio inalcanzable del dólar paralelo. Supongo que esta actitud de oír pero además actuar de inmediato vino dada por el momento electoral, porque circunstancias similares han acontecido hasta con temas de medicina y salud y terminan postergándose y, en el mejor caso, mal solucionándose.

Se dice que este acercamiento entre productores y gobierno se le debe a una gobernadora de un estado del occidente del país quien dice tener una “excelente y fluida” comunicación con los comerciantes e industriales de su región y que inmediatamente (En tiempo real, como les gusta decir) le comunicaron a la mandataria lo inviable de la situación. Ella se comunicó con el Ministro, el Ministro le pidió un informe de impacto (Así denominó al tardío informe) y a la vuelta de unos pocos días se dictó una serie de medidas que tenderán a solucionar esta nueva escasez.
Este cuento de la gobernadora lo recogí directamente en la región, dicho por uno de sus funcionarios inmediatos subalternos en su programa de radio (Porque en este gobierno funcionario que se respete tiene programa propio de radio o televisión o ambos)

Cuáles fueron las medidas. El ejecutivo decidió exonerar a estos productores del impuesto sobre la renta, supongo que por tiempo determinado. Además se sumó un subsidio equivalente a un 25% del precio de venta, así como algunas garantías de suministro de insumos.
Ésto, que no es otra cosa que el reconocimiento de que los precios son los que son y que la situación de los productores es la que es, pone de bulto un argumento de lo más pintoresco. El discurso oficial dice que el dólar paralelo no existe, que es una invención de la CIA, pero que “es un hecho y ha tocado algunas de las partes del proceso de producción”. Aun no nos explican como algo que es un hecho no existe, pero ironía aparte, ¿No podía tenerse ese encuentro y llegar a esos acuerdos que bajarían los precios antes de los empujones de la rebaja forzosa, sin generar pánico y dando espacio al equilibrio en el tiempo? Pues parece que no era posible. La historia dice que este régimen prefiere gobernar a gritos, insultos y empeyones. En Venezuela hay un dicho que dice “Gobierno no busca pleito” pues el nuestro, siendo venezolano, solamente busca pleitos.

Este episodio está en vías de solución. Aun no aparece el producto (Y ya mañana son las elecciones) pero la esperanza está allí. Dependerá, en primera instancia, de que el gobierno cumpla los compromisos y luego, de que aguas abajo no aparezcan los pícaros de siempre que están en todas partes. Pero lo que sí advierto es que este acto de conversaciones y acuerdos entre comerciantes, productores y el ejecutivo no será moneda de curso corriente. No es el talante del Presidente y su gobierno.

En todo el país hay innumerables colas para comprar comida. Hace tres días (otra vez) el Presidente desde su caravana pasó y vio una en un automercado privado y acto seguido hizo apresar al gerente del establecimiento, perpetrando una potestad que no tiene pero que además, no soluciona el problema, no va al fondo… ¿Sabrá que existe un fondo en cada problema?

Un poco por eso es que mañana, seguramente, ante la máquina de votación y a punto de hacer la selección, los dedos bailarán al son del estribillo que dice:


               ¡Qué huevo con este gobierno!







Caracas-Venezuela, diciembre 2015.

Nicolás Baselice Wierman.

estudionico@gmail.com

sábado, 17 de octubre de 2015

La gran farsa

A comienzos de este ya largo gobierno de Venezuela se llevó a cabo un acto oficial, en el que, por invitación expresa de la Presidencia de la República, se hicieron presentes personajes de relevancia en el ámbito cultural nacional.
Por el sector teatro estuvo allí el actor y director Héctor Manrique. Hace pocos años escuchaba de Manrique el relato, ya no desde la perspectiva del televidente (el régimen hace todo en televisión y cada vez más en cadena nacional) sino del punto de visión del protagonista, es decir, viendo a cámara.
Contaba Manrique que, sentado en el presídium con sus colegas culturales, recibe del asistente de protocolo, en el momento cúspide del acto, el de la firma de acuerdos, una carpeta de muy bonito aspecto y que, al abrirla, oh sorpresa, contenía hojas en blanco. Ante el súbito estupor, voltea hacia el asistente con cara de interrogación a la que éste responde en voz muy baja: “El documento aún se está redactando. Es solo para el acto. Ya le haremos llegar el definitivo.” Recuerdo que Manrique dijo haber hecho, por lo menos, como que firmaba, lo que no recuerdo es si finalmente le hicieron llegar el documento, pero esto es irrelevante.
A decir del actor, palabras más, palabras menos, ésa era la pieza teatral más inaudita en la que había participado.

Con inicios de este tipo no es de extrañar que episodios similares (y nunca mejor utilizado el término episodio) se hayan venido sucediendo a lo largo de estos tres lustros, para el consumo, ya casi natural, de la ciudadanía, y, vaya casualidad, desarrollándose en paralelo con la industria del Reality Show televisivo en el mundo.

En el transcurso de la primera parte de este año 2015 se supo, por declaraciones de un colaborador cercano al equipo de producción de los largos programas Aló Presidente del fallecido Hugo Chávez, que para esas transmisiones desde haciendas en el llano o fábricas de cualquier índole, se preparaba el set, bien fuera a cielo abierto con ganado trasladado para ese fin (de semana) o bajo techo con vehículos en supuestas líneas de producción que jamás vieron una pieza atornillada en esta patria.
A tenor de esa revelación, una periodista de radio se preguntaba que cómo era posible que el presidente se dejara engañar de esa manera o si es que el presidente era parte del engaño a los televidentes. Dilema que se me antoja intrascendente porque desde el poder suele suceder que para que alguien pueda engañar necesita alguien que quiera ser engañado… dicho en corto: no hay inocentes.

Puntualmente recuerdo (y esto de primera mano) que para la inauguración de un hipermercado de la cadena del gobierno  en Plaza Venezuela en el centro de la ciudad de Caracas, fueron vaciados los otros mercados de menor tamaño de la cadena y trasladada la mercancía al nuevo a inaugurar. En televisión se veía un ambiente de prosperidad y abundancia que allí sigue en video para quien quiera recordar al día de hoy en que la escasez nos abruma. Ahora imagínense la sorpresa para los consumidores asiduos a los locales desalojados que fueron a hacer sus compras ese fin de semana. La sensación de vacío, en ese momento no lo sabían, venía de un futuro próximo… es el paisaje de hoy.

Desaparecido  el gran histrión, el histrión eterno, nuestro histrión padre, el barajo del elenco hace que la protagonización se atomice, mas la suma de talentos no alcanza al histrión galáctico. Lo que pudo haber sido una nueva historia “coral” medianamente exitosa se mantuvo con  el libreto desgastado, con actores de segunda en un teatro de arrabal que es en lo que han convertido a Venezuela.

A la derecha el Defensor de Pueblo
Vayamos al elenco. Tenemos ministros de diferentes carteras que declaran sobre cualquier cosa, excepto sobre su despacho. Los mejores son los que hacen de mimos, que si aparecen, no emiten ni una sola declaración. Un Defensor del Pueblo que interpreta el papel de independiente porque renunció al partido de gobierno un día antes de postularse al cargo. Este tiene dos papeles porque, una vez que se encienden los reflectores, actúa como Procurador General de la Nación… vaya talento. 
El curioso caso del “saltador de talanqueras” quien, no pudiendo ser alcalde, se postuló a diputado y ganó con votos de oposición. Al rato se cambió al oficialismo y sin entregar la curul ahora se postula como virgen a la reelección, como si fuera su primera vez, como si fuera oposición y con una campaña como si fuera para ser alcalde… competiría con el Defensor pero la interpretación del diputado está, como dicen, fuera de ritmo. 


Un presidente de la Asamblea Nacional que, ése sí, hace de todo y le da tiempo. Interpreta al Súper Agente 86 pinchando teléfonos para descubrir el pensamiento de incómodos que suelen publicar todo lo que dicen y piensan. Este diputado debe ser de los que preferían ver Doña Bárbara que leerla. Hace de Ministro de Defensa presentándose con el titular en ámbitos militares y no dejándolo hablar. Viaja y negocia compras como Ministro de Fomento o Economía, y, además de otros etcéteras, hace de juez y verdugo dando con un mazo en programa propio televisión que hace de Pedro Picapiedra todo un gentleman.

El propio presidente asume el papel de rebelde cuando declara que de ganar la oposición las elecciones de la Asamblea, él será el primero en tomar la calle y horas después en papel de institucionalista llama a firmar un pacto de reconocimiento de los resultados electorales siendo que es el gobierno quien pone presos, inhabilita y destituye a alcaldes y representantes electos por sufragio popular. Si me pregunta cuál de los dos es el verdadero, le respondo: ninguno, es buche y pluma, ya verán.
El Ministro del Poder Popular para Interior Justicia y Paz declara en un episodio acerca de cifras de criminalidad con los números en la mente, perdió la letra y fue tan lastimoso su parlamento que está optando por ser mimo. A su vez, los funcionarios de Seguridad Ciudadana declaran desde sus despachos ataviados con chalecos antibala… y así nos quieren transmitir confianza.

Si del atuendo hablamos, retorna el presidente de un viaje a la Cumbre de los Pueblos Indígenas en Bolivia donde lo vimos disfrazado de algo en la tarima principal, en clave de comparsa porque tanto Correa como Morales compartían el mismo modelo. Uno de los protocolos establecidos por el difunto presidente para el Socialismo del Siglo XXI es, a pruebas vistas, el “vestirse para la ocasión en ánimo de fiesta temática”.

La más reciente puesta en escena contó con locación, vestuario, utilería, set o plató como dicen los españoles y libreto, a saber:
Locación: Siderúrgica del Orinoco (SIDOR) en Ciudad Guayana, Venezuela.
Vestuario: Simulación de sidorista como corresponde al presidente obrero. Tocado de casco rojo con logotipo corporativo y camisa kaki (pero de marca) con logo y RIF, supongo.



Utilería: Hermosas bobinas de laminado en frío, cuidadosamente pulidas y que, siendo las únicas que existen en el país, están reservadas exclusivamente para esos actos televisivos. Quede dicho que éste es uno de los productos de mayor caída y cuya falta impide el envasado de alimentos ocasionando escasez en anaqueles.
Plató: El mismo espacio que en su momento ocupó el propio Hugo Chávez para, entre aplausos y vítores, decretar la nacionalización de esa empresa, acto que devino en la vergüenza productiva en que se ha convertido SIDOR. Paradójicamente se toma ese espacio para conmemorar aquel momento.

Libreto: extraño pero entendible. Extraño porque no se tocó ninguno de los temas críticos de SIDOR y los trabajadores que reclamaban se quedaron afuera y sin respuestas. Entendible porque estamos en trance electoral  y el dinerito siempre ayuda en las urnas. Se trató del anuncio de un aumento del sueldo mínimo en un 30% porque, según sus palabras, “Me dicen (?) que la inflación será como del 80%”… lo cual supone un raro contento matemático.

En un arrebato de sinceridad equivalente al actor que aún maquillado y vestido de época habla de sus problemas domésticos en los pasillos del teatro, Maduro declaró, días antes, que las elecciones parlamentarias de diciembre próximo serán las más difíciles para su partido desde el año 1998 y agregó que habiendo perdido al Comandante Eterno, todo se hacía más cuesta arriba. Tardó Maduro dos años en darse cuenta de que ganó la presidencia de vainita y de que Hugo Chávez está muerto… por lo menos ya sabemos que lo sabe.

Casualmente escuchaba ayer una de las magníficas entrevistas de la serie Los Imposibles del escritor y poeta Leonardo Padrón. Esta vez tenía a Luis Miquilena, anciano político venezolano que fungió de mentor de Hugo Chávez quien, mientras se quisieron, lo llamó su padre político. Miquilena, que lo conoció muy de cerca, define a Chávez como un farsante, adjetivo que utilizó en varias oportunidades durante la entrevista.
Y ciertamente, todo ha sido una gran farsa, abarcando todas las acepciones de la palabra, desde la teatralidad hasta el engaño. Pero creo que el telón está cayendo, 

                     poco a poco, es verdad…

                                                 pero está cayendo.


Nicolás Baselice Wierman.
@nbaselice en twitter
Instagram @nbaselice
Caracas, octubre 2015.



viernes, 28 de febrero de 2014

Abajo la pobreza… Viva la miseria

Existen oficios cuyo ejercicio solo se concibe desde la legítima vocación. Así, el sacerdote, el médico, el músico. No es posible imaginar un músico, mejor dicho, un buen músico, que ejerza por obligación pura. Dentro de esos oficios y en especial consideración, está el de maestro. Los mejores entre ellos son los que recordamos durante toda la vida, posiblemente no luminosamente instruidos, pero seguramente sí portadores de una nobleza incontestable. Porque si alguna característica tiene la actividad educativa es la nobleza que supone la transmisión del conocimiento propio, por poco que éste sea, para hacer del educando, por sobre todo, mejor persona.

Quién no se encontró en el devenir estudiantil al profesor que desde su cátedra y mirándonos en picado decía, índice extendido mediante: “La máxima calificación siempre será para Dios, la inmediata inferior del profesor y de allí hacia abajo, la del alumno”. Dicho en términos de mi contemporaneidad, 20 Dios, 19 yo,y ya verán ustedes lo que hacen con el resto. No recordamos sus nombres. Inolvidables fueron los que bajándose de la cátedra nos decían: “pupilo que no supera a su maestro lo defrauda”. Siempre quise ser de ese equipo.

La nobleza… y en la acera de enfrente la miseria de espíritu.

Ese pequeño giro de hoy de llamar al ministro correspondiente “para la Educación” y no “de Educación” parece que no es casual. Nuestro Ministro para la Educación, que no de Educación, abogado Héctor Rodríguezen el taller de alto nivel sobre la Campaña para Erradicar la Pobreza, dijo, y cito: …”El éxito de este plan es que podamos ir observando si los recursos, si las políticas, si las acciones, si los programas que estamos desarrollando, efectivamente están teniendo el impacto que aspirábamos” acto seguido hizo una analogía poco prudente referida a cuántas veces disparar para dar en el blanco, y continuó: “…De ir progresivamente sacando a los sectores que están en condiciones más precarias de esa situación. Y eso tiene que estar acompañado de mucha organización política, de mucho debate. No es que vamos a sacá (sic) a la gente de la pobreza pa llevala (sic)  a la clase media pa (sic) que después aspiren ser escuálidos” y esbozó una sonrisa de medio lado mientras bajaba la cabeza que no podría definir si para esconderla por burla o vergüenza al escucharse decir semejante cosa.

Horas más tarde en entrevista de televisión afirmaba que sus declaraciones habían sido sacadas de contexto y pasó a aclarar con términos mejor seleccionados e indudablemente mejor pronunciados, pero el joven ministro dijo lo mismo.



La ecuación: “a mayor escolaridad mejores oportunidades de trabajo” podría ser la conclusión de estudios muy serios según los cuales es la educación el elemento más importante para producir la movilidad social, el ascenso, la superación, al final, la felicidad según el diseño de cada quien formado en libertad.

Por eso Héctor Rodríguez en tanto Ministro para la Educación tomó la palabra en ese taller de alto nivel sobre la Campaña para Erradicar la Pobreza. Desafortunadamente asume el cargo, no como servidor público de una ciudadanía integral sino como operador de un partido político secuestrando, al propio tiempo, ya no los recursos de todos con objetivos casi personales, sino la consciencia, el pensamiento, el alma y futuro de nuestros hijos. Lo dicho, miseria humana.

Ministro para la Educación
Jorge Giordani
Si Nicolás Maduro se asume como hijo de Chávez, el abogado Héctor Rodríguez podría decirse parido por Jorge Giordani porque en ese vientre se gestó la tesis del Pobre Necesario que reza: “En la Revolución necesitamos a los pobres en la pobreza porque ellos son nuestro soporte”  http://saladeinfo.wordpress.com/2013/02/13/los-pobres-tendran-que-seguir-siendo-pobres-los-necesitamos-asi/

Hasta hoy creía que muchos de nuestros males se debían a la ineptitud manifiesta de este equipo de gobierno. Ahora me parece que nada es casual, que todo es por diseño. Así, desde la escasez y el humillante marcaje de los brazos de los consumidores en cola hasta la falta de papel para imprimir periódicos.También el control y amedrentamiento de medios de comunicación, la impunidad con la delincuencia y la cruenta represión (cívico-militar) en la calle, pero por encima de todo, el cerco a la educación primaria y la edición de textos con una sola verdad de uso obligatorio y exclusivo con la                                                                 prohibición expresa de utilizar textos complementarios.


La declaración final del taller de alto nivel sobre la Campaña para Erradicar la Pobreza debería cerrar, tan dados ellos a las consignas, de esta manera:
¡Abajo la pobreza!... ¡Viva la miseria! (del espíritu)




Nicolás Baselice Wierman.
Caracas - Febrero 2014.
@nbaselice en twitter
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