Síndrome del regreso inesperado.
En el año 2002 fue el golpe de Estado contra Hugo Chávez. Recuerdo cuentos de gente que celebró hasta caer borrachos... y despertaron tarde al día siguiente con la noticia de que Chávez había vuelto. ¿Un buen sueño con un mal despertar? Se preguntaban. Delirios de la resaca, creían otros. Pero no, realmente lo habían sacado, pero había, o mejor dicho, lo habían devuelto (Baduel mediante).
Más de veinte años después celebramos la extracción de Maduro, show de logística espectacular, muy mediático y a capitulazos. La propia estructura de una serie en streaming que nos mantuvo pegados a una sola señal de información en modo maratón de Netflix. O como antes en otras circunstancias, conectados a todas las señales y redes al mismo tiempo.
Agotados algunos, por el natural cansancio de la atípica jornada que había comenzado a las 2 de la madrugada, descansamos con la liviandad que genera el descabezamiento del régimen: Maduro esposado (doblemente, con los ganchos y con Cilia ya en Nueva York...
Pero heme aquí que al despertar la novedad es que Delcy Eloína, la vice de Maduro fue juramentada. Hay nueva Presidenta del Gobierno y un despertar, no tan dulce: "El síndrome del regreso inesperado".
Pero ahora la verdad verdadera es la transición y como le dije a alguien en los previos, no solo no será de golpe y porrazo, sino que además habrá que tragar mucha harina antes de silbar... Pero vamos a silbar.
Que cuánto tiempo, preguntan. No lo sé y muchos no lo querrán saber.
Conclusión: Sin el extraordinario trabajo político de María Corina Machado de Primarias, traspaso de apoyo a González Urrutia vía doble inhabilitación y la organización de una red de comanditos comprometidos, que hizo posible el conocimiento "Urbi et Orbi" de los resultados reales de las elecciones de julio de 2024, no habría habido 3 de enero de 2026.
Lo que viene no está cantado, pero el primer compás marcó el ritmo y los acordes que sonaron nos dieron la tonalidad...
Que la orquesta esté a la altura.